Luego de pasar horas interminables, tras días sin descanso dándole vueltas al mismo asunto; Todos los argumentos que me permite engendrar mi cerebro son circulares y no terminan en nada; sólo la misma conclusión que fue mi partida para tanto pensamiento: " no tengo NI IDEA". No hay manera que una Epifanía me pegue tan duro en la frente que me ilumine y motive a salir de esta inacción. Nada me convence. Lo más chistoso del caso es que cuando la encuentre, cuando la bendita idea sé de el puesto de despertar mi cerebro, me voy a dar cuenta de que era tan fácil, pero tan fácil, que me voy a sentir mal de no haberla encontrado antes.
Si es que es fácil, la respuesta a todo es sencillo. Lo que la bloquea es el miedo, la inseguridad, el que dirán, el no tener la certeza de que va a funcionar como quiero, o que quizá no es lo que entiendo que quiero. A la misma vez, es posible que ya sepa cual es la dichosa respuesta, sólo que no me da la gana de reconocerla. Es que mira, entre más lo pienso y pienso y pienso le doy vueltas a la masa gris que llevo debajo del pelo y solamente logró que me duela, pero no sale nada. En estos días me he dado cuenta de lo terca que soy. Quizás es testarudez por capricho y/o inmadurez, pero yo prefiero llamarle perseverancia de pensamiento. En otras palabras, no voy a estar quieta hasta que logre llegar a la conclusión que quiero. Hasta qué logre atar la lógica más irreversible al resultado que deseo. Si fuera así posible el llevar mi conclusión hasta convertirla en la conclusión.
Hay seres que lo logran, con su pensamiento logran idear posibles alternativas que luego se convierten en oportunidades, que continúan creciendo hacia posibilidades, y finalmente son realidades. Yo no sé en que escuela enseñaron eso, o que curso de educación continua hay que tomar, para yo poder aprender esa pseudo-habilidad síquica que logra determinar el futuro y si la dejan hasta predecir los números ganadores de la lotería. Ahora sí, que venga cualquier tercero, mientras más desconocido mejor, a contarme la historia de su vida y júralo que el Oráculo de Delfos se queda corto en ambos predicciones y dramatismo. Si no te digo, que siempre es mejor juzgar lo ajeno que poder ver el interior propio.
En mi frente, justo en la entré ceja se encuentra la respuesta. Como un laberinto mágico busco conjuros y opciones para poder desatar lo que lleva dentro. Qué cosa, verdad? Que mientas más pensamos en un asunto, mientras más nos agobia, mientras más tratamos de controlar la solución, menos somos capaces de poder ver ni siquiera como podemos empezar el camino para alcanzar la respuesta. Si fuera tan directa la acción de pensar a la acción de residir LA respuesta, seríamos todos eruditos y filósofos griegos, que se la pasan todo el día piensa que te piensa, sin necesidad de hacer más nada que generar un pensamiento, porque con todas las ideas, soluciones y respuestas generadas serían tan perfectas, que las acción de la preocupación deja de ser necesaria.
Ya decidí que no le pongo más cabeza al asumo, no le voy a pensar, imaginar o confabular. Voy a dejar que llegue a mi cuando sea necesario, y este todo realmente preparado para con toda sinceridad recibir la respuesta a aquello que tanto me abruma... Qué voy a comer hoy?
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